La formación docente: Un proceso contínuo

La Educación ha sido uno de los temas más prominentes en la política colombiana, puesto que se reconoce el valor de la misma para transformar a los ciudadanos que se forman y por lo tanto a la sociedad. En este sentido, se coloca de manifiesto la calidad de la educación para los estudiantes, en la cual se ponen en juego cantidad de factores que influyen en ella, pero para el propósito del presente ensayo se dará relevancia al Maestro y a su formación, entendiendo que la formación docente es un proceso contínuo, reconociendo el valor que adquiere éste como ente mediador de los procesos de enseñanza y aprendizaje, así como su rol predominante en los procesos de transformación educativa.

la relación existente entre la formación docente y conflictividad de la educación y escuela, es una relación que puede ser vista en dos direcciones; una de ellas enfocada a  pensar que la formación que están recibiendo los docentes antes de comenzar a ejercer debe cambiar, pues en cierta medida se queda corta en algunos procesos, entre ellos la investigación.

De acuerdo a lo anterior, afirma Rosa María Torres (1996) que no se puede mejorar la calidad educativa, sino se mejora la calidad de los docentes. En la misma línea, Mónica Figueroa Dorado (2014) plantea que “un docente bien formado es sinónimo de buena educación”.

Para reafirmar lo antes expuesto, en el 2005 la organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) a través del informe Teachers matter: attracting, developing and retaining effective teachers, esboza que existen innumerables investigaciones donde se encuentra estrecha relación entre la calidad de los docentes y la calidad de los estudiantes. De esa manera queda explícita la imperiosa necesidad de que la formación docente sea adecuada y pertinente a las exigencias de la sociedad actual, como también, la necesidad de prestar atención a este proceso tan importante.

Imagen: https://pixabay.com/es

La formación docente podría definirse como un proceso complejo. Por una parte, se adjudica complejo con respecto a todas las implicaciones que conlleva, esto es, reconocer que la docencia y por ende el docente, desempeña una de las funciones más relevantes de la sociedad: educar individuos integrales. En este sentido, desde la integralidad se asume al ser humano en sus diversas dimensiones: espiritual, cognitiva, política, ética, social, cultural y comunicativa. Queda claro que, el educador está llamado a poseer las competencias para formar seres humanos integrales, capaces de desarrollar pensamiento crítico que les permitan realizar ajustes a la sociedad en la que se desenvuelve.

Por otra parte, es un proceso complejo en tanto que es inacabado, es decir es  un proceso que comienza pero no culmina, lo cual debe estar claro en todos los docentes, puesto que ellos están llamados a formarse continuamente, para estar al día con las innovaciones que se presentan a nivel social, tecnológico, cultural, académico, entre otros, y de esa manera cumplir con los desafíos que plantea la sociedad.

La formación docente podría definirse como un proceso complejo. Por una parte, se adjudica complejo con respecto a todas las implicaciones que conlleva, esto es, reconocer que la docencia y por ende el docente, desempeña una de las funciones más relevantes de la sociedad: educar individuos integrales.

El proceso de formación docente puede dividirse en tres etapas: inicial, en servicio y avanzada. La primera etapa comprende desde que se elige ser docente, hasta que se gradúa como tal; allí  también se decide asumir los retos que ésta profesión demanda, los cuales son variados y exigentes. La segunda y tercera etapa, pueden denominarse de perfeccionamiento o continua, comprende la realizada cuando se está ejerciendo la carrera docente. Con respecto a la formación inicial del docente es importante resaltar que debe responder a las expectativas que exige el medio, la globalización y la escuela, es decir, se requiere que las habilidades y competencias del maestro de hoy cumpla las necesidades impuestas por el mundo contemporáneo. Igualmente es innegable que ser docente hoy en día es totalmente diferente a lo que era hace diez años. Por una parte, la tecnología ha avanzado a pasos agigantados, generando que los docentes deban ir a la par de esas exigencias tan latentes. Por otra parte, los estudiantes que se forman hoy, también son diferentes mediados principalmente por la tecnología, por la competencia y por las diversas formas en que ven y asumen la educación. Por tanto, los retos que tienen los docentes en formación son grandes.

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En ese sentido, surgen algunos interrogantes frente a la formación inicial de los docentes  ¿Cuáles son los aspectos fundamentales que se deben tener en cuenta para cumplir con los retos impuestos por el mundo actual? ¿Qué aspectos tienen en cuenta a la hora de construir el currículo  de las carreras pedagógicas formadoras de maestros? Para responder a estos cuestionamientos, se trae a mención a Mary Diez, la cual realiza una investigación  en el Alverno College de los Estados Unidos de América, donde refiere que la preparación de los docentes en su nivel inicial corresponde a una formación integral, donde convergen  habilidades, conocimientos, competencias, actitudes, valores y disposiciones argumentados en el plan de estudios; igualmente, los maestros se gradúan cuando demuestren a través de su desempeño que han adoptado conocimientos y competencias en su labor docente. Por su parte, Ruth Kane al revisar el programa de formación de docentes en la Universidad de Otago (Nueva Zelandia) concluye que no se están  preparando profesores que reflexionen sobre su función pedagógica y sean capaces de lograr una participación significativa de los alumnos en el aprendizaje. La crítica encontrada por Kane, no es sólo en esta Universidad, sino que podría decirse que permea la formación educativa  en diversos países, sobre todo en los países en vía de desarrollo, esto porque se estimula poco la investigación, la cual provee al docente la capacidad crítica sobre su quehacer pedagógico y le suministra herramientas para revalorar su praxis y reestructurarla.

¿Cuáles son los aspectos fundamentales que se deben tener en cuenta para cumplir con los retos impuestos por el mundo actual?

Con relación  a la formación en servicio y avanzada, Carlos Marcelo García (2009) arguye que “la cultura profesional docente, como la de casi todas las profesiones, es reacia a los cambios. Pero necesariamente hemos de evolucionar para seguir siendo una profesión imprescindible en nuestras sociedades.” Lo anterior deja de manifiesto el pensamiento que se ha consolidado a lo largo del tiempo, y es que los docentes (no todos) construyen una zona de confort de la que difícilmente quieren salir y es allí donde se estanca la profesión docente, limitándose únicamente a reproducir lo que se sabe, sin observar la necesidad de actualizar conocimientos, ni de implementar nuevas estrategias de enseñanza, ni de involucrar la tecnología en las aulas de clase, entre otros procesos que se ven castrados.

Otro aspecto relacionado con la formación docente es el hecho de que los docentes en ejercicio continúan un proceso de formación guiados principalmente por las  mejoras en sus condiciones laborales y económicas más que por la necesidad de fortalecer su práctica pedagógica. No queriendo decir con ello que los educadores sean desinteresados por los asuntos pedagógicos, sino que el actual estatuto docente empuja a ello, pues sólo permite la mejora salarial a partir de la cualificación y la competencia, así que más que por gusto o placer, se forma por requerimiento. Aquí cabe mencionar las palabras de un docente, el cual dice que hay “Muchos Maestros titulados y pocos emocionados”, quedando visible una brecha pedagógica que debe cerrarse y es el distanciamiento entre formación docente y apasionamiento, para lo cual lo ideal sería: Maestro formados, Maestros apasionados.

¿Qué aspectos tienen en cuenta a la hora de construir el currículo  de las carreras pedagógicas formadoras de maestros?

En concordancia con lo anterior, es relevante comprender la función social que desempeña el Maestro y en consecuencia de ello, reconocer en la formación docente la mejor forma de contribuir al desarrollo personal y profesional, mediante el cual se ve  beneficiado todo el proceso educativo, y en especial la educación de los estudiantes. Dicha formación docente puede adquirirse a través de posgrados, pero también puede alcanzarse por medio de la autoformación, ya que es un proceso importante y  satisfactorio para cualquier Educador.

De esta manera, Mónica Figueroa directora de Calidad de Mineducación (2014) refiere tres ejes (desafíos) de una formación docente efectiva en todas las etapas, éstas son: la investigación, la evaluación y pedagogía, a través de los cuales se impacta la sociedad donde se encuentra inmerso el docente y se respetan las características socio -culturales del estudiante. Adicional a lo expuesto podría anexarse otros elementos igualmente importantes en la formación de un docente íntegro, los cuales son la tecnología y la interdisciplinariedad.

El primer aspecto a mencionar es la investigación que constituye un proceso sumamente importante en la educación, pero un poco descuidado; ésta permite innovar en estrategias didácticas, en reestructuración de los contenidos y del currículo, potencia la conciencia pedagógica, fortalece el trabajo en equipo y propicia actualizar la práctica educativa. Un segundo aspecto es la interdisciplinariedad,  puesto que es necesario que el docente tenga conocimientos de diversas áreas, pueda establecer relaciones entre ellas en el desarrollo del proceso enseñanza y aprendizaje y  evite así la fragmentación del conocimiento. El tercer elemento a tener en cuenta es la tecnología, la cual media las relaciones comunicativas y personales en el presente siglo, por tanto el docente no debe dejarla a un lado sino incluirla de manera precisa en el proceso educativo. El cuarto elemento es la evaluación, proceso relevante en el ámbito de la educación, ya que permite conocer las esferas que merecen ser mejoradas, sustituidas o repetidas. Por último,  la pedagogía, vista como el alma de la profesión docente, la cual debe ser desarrollada en cada una de las actividades que se realice en la escuela, igualmente permite conocer el contexto del estudiante, sus habilidades y debilidades.

Para concluir, la relación existente entre la formación docente y conflictividad de la educación y escuela, es una relación que puede ser vista en dos direcciones; una de ellas enfocada a  pensar que la formación que están recibiendo los docentes antes de comenzar a ejercer debe cambiar, pues en cierta medida se queda corta en algunos procesos, entre ellos la investigación. La segunda dirección apunta a que pocos docentes en ejercicio están asumiendo los desafíos que presentan las transformaciones sociales, económicas y culturales, lo cual tiene estrecha relación con la calidad en la educación y con la calidad de estudiante que se forman.

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La razón de ser de la educación es el estudiante, por eso todos los procesos deben estar dirigidos a mejorar las esferas educativas que propicien un mejor acercamiento de él al conocimiento. En ese sentido, vale reconocer que las estudiantes han cambiado, que las necesidades, las formas de aprender, de comunicarse y de pensar han sufrido transformaciones importantes que son precisas satisfacer desde la escuela. Por tanto, queda claro que no se puede seguir enseñando a educandos del siglo  XXI con estrategias, didácticas y metodologías del siglo XX.

La educación como factor determinante en el desarrollo de un país, está condicionada por los avances y cambios que presenta el mundo. Así, el docente como mediador de la educación, posee la responsabilidad  de ir a la par de los cambios presentados, ya que el conocimiento se encuentra en construcción, no es inmutable, más bien es cambiante. Por tanto, para responder satisfactoriamente a dichos requerimientos del mundo globalizado, el Maestro debe formarse continuamente.

Cuando se comprende la función vital que desempeña el docente en la sociedad, se comprende también la necesidad de hacer transformaciones que permitan enfrentar los cambios del mundo. Entre esas transformaciones se pueden mencionar:  la importancia de engendrar estudiantes con pensamiento crítico, reconocer la escuela como territorio de paz, equidad y justicia social, entender la enseñanza como un proceso que forma ciudadanos íntegros y competentes con los cambios sociales, económicos y tecnológicos, entre otras.

Bibliografía

Torres, Rosa María (1996) Formación docente: clave de la reforma educativa. Publicado en: nuevas formas de aprender y enseñar, Unesco-orealc. Santiago, http://www.fronesis.org.
García, Carlos Marcelo (2009). La identidad docente: constantes y desafíos. Teacher identity: constant and challenges. Investigación educativa y pedagógica. Sevilla (España). http://prometeo.us.es/idea
Foro Maestro siempre. (2014) Formación docente, un aspecto clave para la calidad educativa en Colombia.  Bogotá. Centro virtual de noticias de la educación (Cvne).
Avalos, Beatrice (septiembre de 2002). Docentes para el siglo XXI. Formación docente: reflexiones, debates, desafíos e innovaciones. Perspectivas, vol. XXXII, n° 3.

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